La verdadera forma de escuchar

A través de la comunicación se construyen las relaciones y desde la particular manera de ver el mundo interpretamos los mensajes. Creemos que ponemos atención a los demás, pero ¿te has preguntado alguna vez si realmente sabes escuchar?

¡No me siento escuchado! Quien expresa la sensación de no sentirse escuchado experimenta no ser visto y valorado por quién se espera que escuche, reflejando una deficiencia en la comunicación. Es tan importante la capacidad de quién escucha como de quién habla. Revisa cómo se plantea el discurso: el éxito del escuchar es proporcional a la claridad de lo que se dice. Una comunicación exitosa se construye entre dos. 

La escucha valida el habla. El propósito de comunicarse es compartir, ser comprendido y recibido por el otro. Esto plantea la responsabilidad de quién emite el mensaje y de quién lo escucha: ¿el mensaje es claro?, ¿mi discurso es coherente?, ¿qué ocurre cuando al comunicarme sucede algo que yo no esperaba? La escucha define la claridad del mensaje de quién lo emite. 

Al escuchar interpreto el discurso del otro con mi propia experiencia. Por naturaleza interpretamos lo que observamos y escuchamos poniendo como referencia la propia experiencia. Surgen juicios, interpretaciones y creencias, dando una valoración y contexto al discurso que plantea el otro, siendo esto inevitable. Si hay consciencia de este proceso se puede reconocer la propia interpretación, revisando si ayuda o afecta a la escucha. 

Una buena comunicación y escucha. Además de la verificación, tener en cuenta que habrá puntos de vista diferentes ayudará a escuchar mejor, haciendo a un lado los propios juicios que pueden interponerse ante lo que se comparte. El respeto por las diferencias de pensamiento y opinión ayuda a una buena escucha. Por otro lado si surgen dudas hay que indagar: ¿lo que me comparte el otro es lo mismo que yo estoy entendiendo? Es importante comprender y validar la escucha, para construir la confianza. 

Escuchar es abrirse al otro. El comunicar genera empatía, confianza e invitamos al otro a que se exprese más. Abrirse es aceptar y dejar los propios juicios a un lado por un momento. Cuando escuchamos con atención surge la posibilidad de observar algo que no sabemos y acceder a un punto de vista diferente. 

La escucha es empatía y reconocimiento de mi en el otro. Al escuchar podemos observar si es de interés para ambos el tema, ¿qué pasa cuando no hay coincidencias? Es ahí cuando se debe respetar la diferencia, revisando los juicios y creencias evitando descalificar.

Ir más allá del discurso. ¿Cuál es el interés de compartir este discurso?, ¿hay un subtexto en las palabras?, ¿cómo lo digo y qué me pasa al decirlo?, ¿qué me sucede cuando escucho al otro? Cuando algo se comparte hay una inquietud: ¿qué desea el otro? Esta inquietud se descubre a través de la indagación. Corroborar, reconocer y validar las ideas de quien nos comparte el discurso ayuda a llevar la dirección correcta en el proceso de la comunicación.

La palabra es acción. Cuando comunicamos algo tenemos el poder de transformarnos, las acciones hablan de quién somos. Las palabras y acciones demuestran el nivel de coherencia de las personas, reconociendo que el observador que somos refiere a una manera particular de ver el mundo confirmando que nadie posee la verdad absoluta. 

Lo que decimos de nosotros. Hay que tener en cuenta las ideas, conceptos y valores que tiene la persona de sí misma y cómo impactan en sus acciones. ¿Desde dónde me esta contando el otro lo que me cuenta? Si es rígida la forma de hablar y observarse a sí mismo, será igual de rígida y limitante la capacidad de actuación. Respetar al otro al poner a un lado mis ideas, creencias y juicios, ofrece un punto de vista más amplio. El apoyar al otro que nos comparta sus temores, fantasías, ideas, sueños, creencias, juicios y experiencias ayuda a tener mayor información acerca de la persona.

El lenguaje es acción y tiene el poder de transformar. Escuchar al otro significa abrirme a la posibilidad de que su palabra me transforme ¿cómo? A través de una escucha abierta. Reconocer la importancia de la apertura al escuchar es tan importante como reconocer la estructura personal, donde la flexibilidad ayuda al proceso de comunicación.