Estamos viviendo tiempos difíciles que nos han afectado a todos, en diferentes niveles. Por un lado, hemos estado más en casa, algunos solos, otros en pareja, roomies o en familia. Por otro lado, no cesan las noticias de trágicos números de enfermos y fallecidos. Los días parecen iguales, hay pocas rutinas y distracciones. Inclusive las platicas con amigos y familiares, ya sea por teléfono o por las redes, pueden ser de temas tediosos o negativos, experimentando miedo y angustia.
Justo cuando ya te han saturado las noticias, llega la patada final… han bajado tus ingresos o peor aún, no hay trabajo ahora. La situación llega en el peor momento y surgen emociones como ansiedad, tristeza, enojo, frustración y quizás una sensación de desesperanza.
Quizás es difícil pensar que pueda haber una pronta solución. Sin embargo, en éstas circunstancias hay que detenerse un momento, tomar un respiro y analizar la situación particular paso a paso.
Toma consciencia que, por lo general, el tener una crisis profesional o laboral no es atribuible a una falta tuya si no a las circunstancias. Muchas empresas ya para estas alturas no tienen ingresos, no están produciendo y la situación los obliga a reducir la planta de sus colaboradores. Algunas empiezan por los más jóvenes por que tienen mejor posibilidad de encontrar trabajo, otros escogen a los que llevan menos tiempo por cuestiones de liquidación. Lo importante es reconocer que no hiciste nada mal, solo eres víctima de las circunstancias.
Reconoce tus habilidades laborales, seguramente habrá otros que las necesitarán, aunque probablemente vas a requerir un poco de paciencia. Date un tiempo para procesar los cambios que has tenido. Por otro lado, administra tu tiempo para planear los siguientes pasos: una parte muy importante es hacer un plan financiero: ¿cuánto tienes ahorrado, cuáles son tus gastos fijos? Evalúa qué gastos puedes ahorrar como cancelar suscripciones, los gustos extras innecesarios, etc.
Una vez que hayas trazado tu plan financiero, es importante que hagas un inventario de ti misma/o. ¿Qué habilidades tienes y en qué tipo de empresa o industria las puedes aplicar? Acuérdate, estabas trabajando porque tienes mucho que aportar y ocurrirá en otro lado. Puede que suene difícil, pero aprovecha la oportunidad de evaluar qué es lo que realmente quieres hacer y si esta situación, de hecho es la oportunidad para buscar algo nuevo, a lo que no te atreviste por estar muy a gusto con tu trabajo y el sueldo. Piensa bien si quieres seguir trabajando para vivir o vivir para trabajar, inclusive si es momento de trabajar por tu cuenta y emprender un proyecto personal.
No te atores en preocupaciones que te lleven al futuro. No lo sabes y no lo puedes controlar. Lo que si puedes organizar es tu plan de acción. Aprovecha el tiempo para armar a detalle tu curriculum. Busca en todos los medios información sobre vacantes que te puedan interesar, refresca los conocimientos de una lengua o una aplicación. En las redes hay muchas posibilidades gratuitas y de esta manera puedes aprovechar el tiempo a tu favor. Acuérdate, la situación es muy parecida a cuando terminaste tus estudios y buscaste tu primer trabajo.
Resumiendo:
– No te culpes ni te responsabilices por la perdida del trabajo o los ingresos. Son las circunstancias que estamos viviendo.
– Tienes conocimientos y habilidades que alguien va a necesitar. Tu tarea es encontrar dónde depositarlos y aplicarlas.
– Aprovecha el tiempo para refrescar tus conocimientos o inclusive adquirir nuevos.
– El mercado de trabajo es circular. Siempre hay oportunidades. El reto para ti es encontrarlas porque ahí están.

