- Reorganiza la forma de ser y actuar de manera consciente.
- Encuentra formas y condiciones para enfrentar la propia vida de un modo más constructivo, inteligente y satisfactorio.
- Apoya a la persona a realizar modificaciones profundas y significativas en su vida, revisando creencias, actitudes y emociones.
- La persona se convierte en un ser más integrado y real. Cambia la autopercepción: se vuelve más realista y positiva en su modo de observarse a sí misma.
- Te acerca más a la persona que deseas ser, incrementando la autoestima.
- Se obtiene mayor confianza y capacidad de adoptar las propias decisiones. Se enfrentan las situaciones cotidianas con mayores herramientas.
- Genera consciencia de tomar responsabilidad de quién somos, qué sentimos y qué hacemos. Ayuda a la persona a responsabilizarse de sus actos.
- Experimentar y comprender aspectos de sí mismo antes reprimidos.
- El terapeuta apoya el crecimiento de la persona reconociendo y apoyando sus posibilidades y potencialidades.
Todos podemos generar la capacidad y tendencia de avanzar en la dirección de la propia madurez, donde junto con el terapeuta, vamos desarrollando la capacidad de comprender los aspectos de la vida que provocan dolor e insatisfacción. Al ir integrando nuevas herramientas, la persona se mostrará más emprendedora y tendrá mayor confianza en sí misma.

