Algunas personas consideran que ir a terapia sirve para resolver problemas. El proceso terapéutico puede apoyar el avance en determinada situación, donde el objetivo es resolver por el momento un determinado problema. En algunas ocasiones, cuando el problema se ha resuelto se deja de acudir a terapia o bien la persona regresa de nuevo cuando otro problema hace acto de presencia. Es válido, aunque no se aprovecha suficientemente el proceso terapéutico para conocerse mejor a sí mismo.
La terapia Gestalt, como enfoque existencial, no se ocupa solamente de resolver problemas, tratar síntomas o formas del carácter de las personas; su objetivo radica en observar y comprender la existencia total del individuo, siendo ésta una visión holística.
La terapia Gestalt es un acompañamiento psicoterapéutico de respeto y empatía que apoya el darse cuenta en las necesidades reales o pendientes de la persona, ayuda a experimentar y comprender aspectos de sí mismo que antes estaban reprimidos o no conscientes, obteniendo mayor capacidad para enfrentar situaciones nuevas con la consciencia que brinda el darse cuenta, de esta manera la persona se volverá menos defensiva y estará más adaptada a su propia vida y a los diferentes entornos en los que se desarrolle. El darse cuenta ayuda a realizar modificaciones profundas y significativas de la personalidad, creencias, actitudes, emociones y conducta.
A través de la terapia Gestalt, la persona adquiere un nivel de consciencia acerca de la responsabilidad de su propia vida, siendo uno de los grandes logros del enfoque psicoterapéutico. La propia consciencia se desarrolla junto con la responsabilidad de decisión y acción. Desde nuestras posibilidades, limitantes y necesidades cada uno de nosotros tenemos la oportunidad de desarrollarnos y generarlo en nuestro entorno.

