Preocuparse por algo que no ha ocurrido todavía puede experimentarse con la misma intensidad que un recuerdo negativo. Se activa un miedo obsesivo como el miedo a volar en avión, hablar en público o fracasar en el trabajo. Se va condicionando las acciones y comportamientos, pensar demasiado en el futuro provoca ansiedad. Para vivir el presente de manera plena, te comparto cinco puntos prácticos y sencillos:
1. Pienso, luego dudo. El filósofo Henri-Frédéric Amiel dijo: “El hombre que pretende ver todo con claridad antes de decidir, nunca decide”. Cuando se tienen dos pensamientos en conflicto se crea la duda y provoca un miedo irreal a decidir, te atoras en este sentimiento y comienzas a especular o tratar de adivinar. La mente convierte una situación desagradable en un problema, esto obliga a resolverlo de inmediato limitando el aprendizaje de las situaciones incómodas. El querer controlar lo incontrolable o vivir en la incertidumbre provoca la sensación de ansiedad.
2. Demasiada anticipación. Las personas tenemos la capacidad de hacer representaciones de cualquier situación y moverlas en el tiempo. A veces la imaginación puede ser el peor enemigo. Si piensas demasiado el pasado condiciona tu actuar y tratar de anticipar el futuro crea dos problemas: tener altas expectativas y un miedo irreal a un destino catastrófico ya que sufres antes de tiempo. El futuro no ha sucedido todavía, solamente existe el presente con opciones y alternativas infinitas en un mundo inacabable de posibilidades.
3. Comparar no es bueno y es evitable. Otro pensamiento recurrente es hacer comparaciones. ¿Cuantas veces te has comparado con los demás por no hacerlo tan bien, por no ser mejor y como resultado te sientes peor? Tu mente obsesiva te recordará cada momento lo que deberías de ser que aún no eres, lo que debes de hacer que aún no haces. Para contrarrestar estos pensamientos reconoce que sí haces bien, que sí has logrado hasta ahora, que sí tienes hoy y quédate con eso por un rato. Todos podemos mejorar de una u otra manera, así que empieza primero por valorarte y reconocerte.
4. El efecto rebote. Cuanto más te presionas que no quieres pensar o no sentir algo, más presente se hace en tus pensamientos o emociones. Nuestra mente no entiende la negación, este fenómeno se llama “efecto rebote”. Cuando quieres negar las sensaciones de ansiedad, estás tanto al pendiente de que no ocurra que lo único que sucede es que rebotan. La solución: permanece en lo que piensas o sientes y obsérvalo pasar, no juzgues el pensamiento o el sentir así como llegó se va a ir sin necesidad de preocuparte. Todo pensamiento o sensación ocurre por un tiempo corto si lo dejas estar, sentir y pasar.
5. Eres creación o eres pasado. Lo que hacemos, pensamos y sentimos es producto de cada instante, conviertiéndose en pasado en el momento que ocurre. Para poder evolucionar, cambiar y explorar nuevas formas de ser y posibilidades de actuar, deja de repetirte la misma historia, ábrete a nuevas posibilidades de tí y sobre todo deja en paz a tu mente que puede ser tu peor pesadilla a causa de los pensamientos obsesivos.

