Cinco ciclos del desarrollo sexual

Joseph Estavillo Gestalt, Relación de pareja, Sexualidad

Ejercer una sexualidad plena require de libertad emocional y un desarrollo sano en las diferentes etapas de la vida. Si existe un bloqueo emocional, se reprimen las emociones y sentimientos quizás no surja un contacto pleno con el otro y el bienestar total en la vida sexual.

Los ciclos
La plenitud sexual requiere de una evolución: comienza al descubrir el propio cuerpo (ciclo del nacimiento), después se desarrolla la consciencia sexual mediante juegos con los amigos y amigas (ciclo de la infancia). Nos abrimos a la vida sexual con los primeros encuentros sexuales durante el ciclo de la pubertad, posteriormente llegamos a la plenitud al unirnos a un compañero/a (ciclo de la madurez). Finalmente nos completamos con sabiduría y experiencia en el ciclo de la vejez.

Uno se descubre y se toca a sí mismo, tocamos a otros y nos vinculamos emocionalmente; es importante la revisión de la propia historia sexual. No se puede cerrar un ciclo y comenzar otro sin haberse completado el anterior, ya que la energía sexual permanece de alguna manera y nos detenemos de manera neurótica y disfuncional.

1. Ciclo corporal o de nacimiento / 1 a 5 años
En esta etapa aprendemos a ingerir alimento, gatear, hablar y jugar. Nos conectamos al mundo físico, jugamos y exploramos nuestro cuerpo siendo una experiencia básica para el desarrollo sexual. Aprendemos a contactar con nosotros mismos antes de contactar con otros.

Lo funcional. Si se nos permite amarnos y autoexplorarnos libremente, nuestra sexualidad estará implícitamente aceptada, afirmada e integrada a nuestro instinto de valoración propia. Tendremos entonces una base sólida que apoya la autoestima.


Lo disfuncional. Al regañar a un niño/a por explorar su cuerpo, se reprime y comienza a creer que algunas partes de su cuerpo son prohibidas, sin mencionarlas u observarlas. De la represión del instinto natural surgen futuras neurosis sexuales. ¿Cómo se puede aprender a amar y confiar en el propio cuerpo si los impulsos son motivo de castigo e humillación?, ¿cómo puede entender un niño/a con una mente inocente que algo natural y parte de su cuerpo es prohibido, sucio y malo? Se genera una relación entre autoexploración y castigo, provocando ya de adulto la represión al placer para evitar dolor (frigidez, anorgasmia, vaginismo) o bien tendencia a relacionar placer con dolor y prohibición (sadomasoquismo, pornografía y perversión).

Se condiciona expresar el amor a uno mismo, no nos sentimos dignos. Nuestro cuerpo se convierte en nuestro enemigo del cual hay que desconfiar y someter. Empieza la primera gran división: bueno/malo, mente/cuerpo, permitido/prohibido. Nos quedamos atrapados emocionalmente entre lo que sentimos y deseamos contra lo que “debemos” de hacer. Somos separados de la primera relación con nosotros mismos.Sin una base adecuada, nuestra vida adulta no tendrá un equilibrio sexual por su ausencia o su exceso.

Lo corporal. Pelvis rígida, rodillas apretadas, máscaras y disfraces emocionales, adictos al sexo, relaciones sexuales carentes de sentimientos o comunicación.

2. Ciclo de la infancia / 5 a 10 años
Nuestra sexualidad se manifiesta con la exploración y juegos inocentes con amigos de nuestro propio sexo. Se genera la consciencia de pertenecer a un sexo: femenino o masculino. Los niños pasan tiempo con los niños y las niñas hacen lo mismo, generándose el contacto con otro. Puede que ocurra algún contacto físico a esta edad con alguien de nuestro mismo sexo o con el otro quizás, de una manera totalmente exploratoria e inocente. Surge el vínculo de la amistad y la energía sexual a esta edad se manifiesta con cosquillas, abrazos, tocarse mutuamente y juegos. Se abren nuestras fronteras experimentando por primera vez el contacto con los demás.

Lo funcional. La energía sexual se procesa a través de la amistad creando una conexión entre sexualidad y sentimiento, energía vital y corazón, donde la energía sexual fluye positivamente en la edad adulta. Cuando el sexo proviene del cuerpo es una necesidad, cuando viene de la mente es fantasía, cuando viene de las emociones es amor, siendo la conexión más especial.

Lo disfuncional. No podemos ser amantes si no aprendemos a ser amigos y no podemos ser amigos si estamos tensos y nerviosos por tocarnos mutuamente.

3. Ciclo de la adolescencia
En esta etapa, de exploración y experimentación, nuestra sexualidad se vuelve totalmente consciente y se convierte en una figura central.

Lo funcional. Energía creadora de forma constructiva. Considerando las reglas de la sociedad, realizamos nuestros primeros acercamientos sexuales de forma tímida u osada, con temor o valentía, restringida o extensa. Lo importante es el experimentar: en esta etapa vamos descubriendo la propia personalidad y expresión sexual. Es elemental que los adolescentes reciban la adecuada información acerca del sexo seguro.

Lo disfuncional. Acortar los años de crecimiento y desarrollo con embarazos o matrimonios entre adolescentes, se corre el riesgo de estar frustrado de por vida. Lo ideal es ofrecerle al adolescente maneras sanas de explorar y desarrollar la expresión sexual. Una pubertad tardía surge en adultos que se comportan a sus treinta o cuarenta años como adolescentes, siendo la ignorancia y el miedo emociones restrictivas, cuando lo que se requiere es expansión y exploración. El resultado en la adultez: impotencia, frigidez, eyaculación precoz y sexo mecánico.

4. Ciclo de madurez
Si el desarrrollo ha sido de manera plena y natural, entonces surge el deseo de formar una pareja estable y quizás una familia. El compromiso se manifiesta a través de un proyecto de vida en conjunto. El sexo entonces se convierte en algo más lírico y profundo.

Lo funcional. En la intimidad sexual comprometida, la plenitud del encuentro sexual requiere de completar lo que quedó inconcluso en las anteriores fases sexuales, por ejemplo aprender aceptarse a uno mismo sin culpa o vergüenza, forjando el vínculo entre amistad y sexualidad.

Lo disfuncional. Al tener heridas emocionales y sexuales, temores, dudas, ignorancia, represión (de cuerpo, emociones o mente) pueden llegar a destruir la mejor de las relaciones.

5. Ciclo de la vejez
A medida que avanzamos en la vida y se llega a la edad adulta, la energía sexual va disminuyendo paulativamente, la relación de pareja va más allá del encuentro sexual, convirtiéndose en un lugar de expresión de cariño y ternura. 

Lo funcional. Nuestra energía sexual se expresa a través de la vida, donde se llega a esta etapa de manera plena y satisfactoria con la sensación de haber disfrutado nuestro paso por el camino recorrido. 

Lo disfuncional. Se llega a la vejez sin tener la sensación de estar completos o satisfechos, una parte no se siente libre, falta algo para experimentar la libertad cuando se es niño, enriquecidos ahora con el conocimiento.

El cuerpo es el lugar donde comenzamos y terminamos en esta vida. Reconocernos y movernos libremente es un derecho propio. Tenemos la posibilidad de ser sensuales, de tener orgasmos totales, el poder de armonizar con la vida, con sus fases y ciclos. A medida que liberamos el cuerpo para vivir plenamente, empieza a fluir la energía y la emocionalidad; estar vivo significa sentir, inclusive sentir cosas que nos asustan o que desconocemos, que jamás pensaríamos que podríamos sentir. Estar vivo significa vivir emociones que expresan algo. Al liberarnos podemos experimentar plenamente el amor a uno mismo y a los otros.