Siempre estamos en busca de mejorar como personas aceptando de antemano nuestros límites. Sin embargo, hay ciertas características que pueden indicar que posees tendencias al perfeccionismo:
- No poder disfrutar un momento de descanso o placer, hay culpabilidad de no estar haciendo “algo” productivo.
- Invertir un exceso de tiempo para pulir o presentar un trabajo “perfecto” por temor a cometer errores y asegurarse que todas las decisiones que se tomaron fueron correctas.
- Tratar de encontrar al “príncipe azul” o la “mujer de mis sueños”, esto resulta en la inhabilidad de mantener una relación de pareja, siempre con la mira al otro que no tenga ninguna falla o defecto.
- Crítica constante de la pereza -tanto la propia y como la de los demás- cuando no se invierte tiempo y energía en dejar todo impecable.
Para recorrer el camino de la vida es importante tener este mapa en mente y asegurarse de no caer en un esquema de perfeccionismo, que hará el viaje más arduo y menos agradable.
Como no caer en el perfeccionismo - Estar consciente de los propios límites, para realizar cualquier actividad y adecuar las expectativas a los mismos.
- Hay que reconocer que muchas de las decisiones o acciones que hagamos pueden tener diferentes de resultados o situaciones imprevistas. Hay que descartar aquellas cuyos resultados puedan ser negativos y estar conscientes que algunos resultados no ideales se pueden enmendar o no son de gran impacto.
- Estar conscientes que el tiempo, nuestra naturaleza, fisiología, cultura, economía y edad son algunos de los muchos limitantes que tenemos. Por ejemplo, evalúa si el tiempo adicional en alguna actividad amerita sacrificar tiempo en otras cosas que te brinda felicidad.
- Evaluar las situaciones de “crisis”. Si surge un evento negativo, hay que revisar si en realidad se puede definir como tal. Muchas veces le damos demasiada importancia a eventos que, en su defecto, resultaron ser de bajo impacto.
- Tomarse tiempo para contar nubes. El cuerpo y la mente necesitan un tiempo de descanso, el buscar incesantemente el resultado perfecto es agotador y a la larga, adicionalmente a los efectos negativos en nuestro estado de ánimo, pueden causar malestar físico y ansiedad.
- Aceptar la inhabilidad de ser perfecto, tanto en nosotros como en los demás. Cada uno cuenta con diferentes herramientas y habilidades, las personas reaccionamos diferente según nuestras expectativas y forma de ser.
- En situaciones de relaciones, es muy importante no poner las expectativas a un nivel en el que seguramente el otro no podrá alcanzar. Hay que tomarse el tiempo y evaluar si las situaciones o acciones negativas no se compensan con los aspectos positivos. Por ejemplo, el hecho de que alguno de los dos no le ponga la tapa a la pasta de dientes sea algo realmente crítico, es mejor enfocarse en lo que si hace bien el otro.
- Evaluar la compensación o premio con relación al esfuerzo. Si invierto varias horas más en una tarea, ¿Realmente se me está reconociendo o remunerando?, ¿cuánto me cuesta llegar a una meta y que recibo a cambio?

