Ansiedad, ¿qué es, por qué ocurre y cómo lidiar con ella?

Joseph Estavillo Ansiedad, Consciencia, Darse cuenta, emociones, Gestalt, Lenguaje corporal, perfeccionismo

La ansiedad es una emoción relacionada con el miedo. Es una respuesta corporal normal que surge cuando percibimos una amenaza o peligro en el entorno. Las sensaciones corporales que acompañan a la ansiedad suelen percibirse como incómodas, los pensamientos que surgen pueden ir desde confusión, ideas negativas y obsesivas hasta sentir una experiencia particular de falta de ayuda o comprensión de los demás. 

Es importante diferenciar la vivencia emocional de ansiedad con el ataque de pánico. El ataque de pánico es una sensación intensa de miedo que ocurre inesperadamente, sin ninguna razón aparente. Los síntomas pueden ser: falta de aire, mareo o sensación de desmayo, palpitaciones aceleradas, hormigueo en los brazos, sudor frío y presión en el pecho. 

Actualmente por la situación que estamos viviendo, que va desde el encierro hasta la exposición en lugares públicos, puede surgir la sensación de ansiedad o miedo, que son respuestas emocionales completamente normales. Hay diferentes puntos importantes a considerar y, aunque no necesariamente todas las llegues a experimentar, pueden ayudarte a tener mas herramientas y apoyarte  en cómo manejar la experiencia emocional de ansiedad:

  1. Identifica tus pensamientos obsesivos. Las personas que tienen ideas negativas rígidas ocupan mucha de su creatividad en imaginar las peores posibilidades. Estas personas intentan “anticiparse” y desean controlar lo que es incontrolable. Cuando surgan estos pensamientos, trata de pararlos y poner atención a lo que está sucediendo en el presente. Es decir no te vayas al futuro.
  2. Necesidad excesiva de aprobación. Al tener baja autoestima, la persona busca la aprobación de los demás, por lo que se genera una preocupación por ser rechazado/a y una gran sensibilidad acerca de las opiniones de los demás. Es tu responsabilidad trabajar para sentirte lo suficientemente valioso/a y no enfocarte en las opiniones que puedan tener los demás de ti.
  3. Perfeccionismo y control. Las expectativas inalcanzables de perfección y la constante autoevaluación generan inseguridad y una crítica constante de sí mismo. Por otro lado, el deseo de controlar el entorno o a los demás, intentando predecir y determinar qué es lo correcto o lo que se debe de hacer, genera ansiedad. Es imposible tener el control de todo lo que nos rodea, hay que aceptar nuestros límites y fluir con lo que no podemos controlar. 
  4. No expresar lo que sientes y piensas. Con cada emoción y sentimiento reprimido, se regresa la energía a nuestro propio cuerpo, manifestándose en una acumulación de tensión y por ende en ansiedad. Contacta con tus emociones y sentimientos, estos sirven para decirnos qué necesitamos e identificar en el entorno cómo podemos satisfacer dichas necesidades. 
  5. Ignorar a tu cuerpo. Cuando eres exigente contigo mismo/a, cuando pones atención en la opinión de los demás o vives preocupado/a por el futuro y tienes fantasías catastróficas, es probable que no prestes atención a necesidades básicas fisiológicas como descansar, comer o tomar agua. Solo hasta que surge la ansiedad te das cuenta quizás de las necesidades físicas que has dejado a un lado. 

En vez de tener pensamientos negativos, la imaginación y creatividad nos puede ayudar a resolver situaciones de diferentes maneras. En vez de generar una necesidad de aprobación, puedes identificar y generar relaciones positivas y de respeto. Cambia la palabra perfección por una intencionalidad de mejorar y crecer. La habilidad de mantener el control en una situación de emergencia o caótica puede ayudarte a identificar posibilidades y brindar apoyo a otros. El poder moderar los puntos anteriores, reconociendo tus emociones y sentimientos para que puedas identificar tus necesidades, te ayudará a regular la experiencia emocional de ansiedad.